Xochitécatl, centro ceremonial de la fertilidad

*La zona arqueológica de Xochitécatl en Tlaxcala, está envuelta por una esencia ritual que honra la fertilidad y la feminidad desde la época prehispánica; un ejemplo de la profunda esencia ritual que representaba la mujer para las antiguas culturas

Nayeli Vélez

Nativitas, Tlax.- En lo más alto de la comunidad de San Miguel del Milagro, entre cerros robustos y barrancas, se levanta la imponente ciudad de Xochitécatl, cuyo nombre en náhuatl significa “Lugar del linaje de flores”.

Cuatro edificios ceremoniales o basamentos, cada uno dedicado a símbolos distintos: el basamento de la Espiral, el de los Volcanes, la Pirámide de las Flores y el Edificio de la Serpiente.

Tal vez el más llamativo de todos sea la Pirámide de las Flores, pues en su punto más alto se encuentran dos monolitos de piedra tallados en una sola pieza, lo cual sugiere que este basamento fue un santuario dedicado a la fertilidad, la maternidad y los ciclos de la vida, asociado a deidades femeninas.

Por ello, no es de extrañar que, sin importar la época del año, se observen nutridos grupos de visitantes —muchos de ellos vestidos de blanco, como dictan las costumbres del “new age”— participando en diversos rituales al pie o en la cima de estas estructuras.

Desde ceremonias de agradecimiento a la tierra y a los elementos, hasta rituales de transmutación de energía, los más singulares están enfocados en la fertilidad. El más curioso quizá sea aquel en el que las personas atraviesan entre las estructuras de roca tallada con el deseo y la convicción de concebir vida.

Esta orientación matriarcal distingue a Xochitécatl de otras edificaciones mesoamericanas. En sus entrañas se hallaron múltiples ofrendas y figurillas de cerámica con formas femeninas, posiblemente representaciones de mujeres de alto rango en aquella sociedad: guerreras, sacerdotisas, gobernantes o diosas como Xochiquetzalli, figura central en las culturas del Altiplano Central.

Además de estos hallazgos, que evidencian la importancia de lo femenino en la cosmovisión y sistema de creencias prehispánicas, la arquitectura de estos basamentos está alineada con fenómenos astronómicos como los equinoccios y vinculada estrechamente con la temporada de cosecha.

Xochitécatl y su linaje de flores representa un importante testimonio arqueológico, y hasta nuestros días, es símbolo vivo del poder que las antiguas civilizaciones otorgaban a lo femenino.

En un tiempo en que el equilibrio entre lo masculino y lo femenino parece estar en constante tensión, este sitio ceremonial representa la armonía entre ambas figuras y su importancia ritual para toda una civilización.

 

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